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31/3/11

La realidad supera la ficción..


En una polémica decisión, una universidad pública argentina entregó a Hugo Chávez un premio a la libertad de expresión.



Cito textualmente:

La distinción fue concedida por la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), cuyas autoridades premiaron a Chávez por; "Haber demostrado su compromiso incuestionable y auténtico en afianzar la libertad de los pueblos, consolidar la unidad latinoamericana, defender los derechos humanos y ser consecuente con la verdad y los valores democráticos".

Increíble pero cierto señores, esto es una paradoja y lo demas son tonterías.
En Argentina, a un dictador como este que a dia de hoy ha cerrado mas de 30 radios, 6 canales de televisión y amenaza constantemente con el retiro de la licencia a cualquier medio que muestre una posición crítica frente a su gestión, le dan un premio a la libertad de expresion. Y mientras en China, por poner un ejemplo, sigue preso un señor llamado Liu Xiaobo por luchar contra el autoritarismo y defender los derechos humanos.

Y esto señoras y señores, esto no es nada mas y nada menos que el precioso mundo en el que vivimos, donde a los malos se les premia y se les aplaude y a los buenos se les mete en la cárcel, no vaya a ser que contagien al resto con sus ideas.

No me queda más que decir una cosa... ¡QUE ASCO!

30/3/11

El bucle..


Suena el despertador, abres los ojos.

Está amaneciendo, los primeros rayos de sol asoman tímidamente a través de tu ventana, sin embargo, todo es gris a tu alrededor.

Te levantas y caminas con desgana, con el semblante de un preso condenado a cadena perpetua, el cual sabe exactamente lo que va a suceder.

Te miras al espejo intentando encontrarte, pero el intento acaba en fracaso. Ves tu imagen reflejada, sabes que eres tú, pero no logras reconocerte.

Comienza la rutina diaria, un poco de maquillaje y los moratones desaparecen como por arte de magia. Es fácil, puesto que son pocos, simplemente unos roces sin importancia, los importantes nunca están a la vista de los demás.

-Buenos días.

-Buenos días. –Respondes-. Intentando parecer lo más tranquila posible.

Al salir del baño sientes que te roza el brazo, de repente una especie de escalofrío recorre tu cuerpo, la piel se te eriza y una mezcla de rabia y miedo se apoderan de ti.

Parece que hoy está de buen humor, recitas mentalmente a modo de consuelo. Ya veremos cuanto le dura…

Te pones tu máscara de “Aquí no pasa nada” y una vez en la calle te conviertes en la mejor de las actrices. Vecinas, compañeras de trabajo, amigos y familiares, nadie sospecha nada. Para todos eres la chica risueña y simpática de siempre, la recién casada enamorada y feliz. Sin imaginar que por dentro gritas en silencio, pidiendo a cualquier Dios disponible que te de fuerzas para continuar.

Y acabas el día sentada en una cafetería cualquiera, escuchando las historias de tus amigas mientras inconscientemente acabas haciéndolas tuyas, imaginando como sería vivir como ellas, vivir la vida sin miedo, sin lágrimas, vivir…

Por un momento un ápice de esperanza se hace presente en tu mirada, te debates entre el miedo y la ilusión, el valor se hace presente y piensas en salir de ese infierno que nunca pediste, en escapar sin importar las consecuencias, en volver a ser tú.

De repente el sonido del móvil te devuelve a la realidad, miras la pantalla, es él.

“Cariño perdóname, siento mucho lo que pasó ayer, nunca quise hacerte daño, estaba borracho y no sabía lo que hacía, te juro que jamás volverá a suceder. Sabes que TE QUIERO”

En ese instante todo el valor y la determinación que tenías minutos antes se desvanecen como si nunca hubiesen estado ahí, sabes que sus palabras no son reales, que siempre acaba diciendo lo mismo y siempre vuelve a hacerlo, pero no puedes evitar creer que va a cambiar, que esta vez todo será diferente.

Y una vez más, vuelves al principio de ese bucle sin final en el que se ha convertido tu vida, ese bucle donde el amor, donde Tu amor, es más fuerte que el miedo o el dolor. Y de nuevo terminas perdonando cosas que jamás deberían ser perdonadas, sin saber que quizás la próxima vez sea demasiado tarde, sin saber que eso… Eso no es amor.

17/3/10

Recuerdos...


Hay días extraños e introvertidos que los hacen regresar... Arremolinados como un puñado de hojas secas, dando vueltas sobre nuestros pensamientos... Se elevan, flotan, se mantienen hasta que, nuevamente, acaban posándose en lo más hondo.
Son compañeros de viaje, intempestivos asaltantes de nuestro camino.
Sosegados refugios en la soledad, que nunca llegan cargados de esperanza... Se amasan al gusto del pan que comemos y son bebidos con sorbos de viejas añadas. Servidos en frío aún nos alimentan con antiguos aromas de paciencia y calma.
Vividos, sentidos, añorados y amados...
Son los recuerdos.


A veces nosé si esque hay días extraños o demasidos extraños en mis días...

19/2/09

Pequeñas piezas...


A veces pienso que no somos más que pequeñas piezas en un gran tablero de ajedrez, victimas de un juego al que nunca nos invitaron, pero al cual debemos jugar sin elección… Debemos pensar bien cada movimiento, cada jugada, porque como en todo buen juego de estrategia que se precie, la paciencia es una virtud necesaria si queremos sobrevivir. Pero este juego es mucho más complicado, ya que a diferencia del ajedrez tradicional, al empezar a jugar, no nos entregan un librito con las instrucciones, nadie nos dice cuales son las reglas para poder ganar la partida, aquí debemos aprender nosotros solos cómo comer y no ser comidos. Y aunque parezca sencillo no lo es, resulta complicado y más aún para un simple peón, aprender a moverse entre reyes y torres que te miran con recelo, esperando a que cometas el más mínimo fallo para aplastarte sin contemplación alguna… Llegados a este punto, debo confesar que nunca fui buena jugando al ajedrez. Quizás se deba a que, a diferencia de las demás piezas, yo no me muevo por lógica ni por razonamientos, sino por sentimientos, y ya se sabe que en este tipo de juegos, esa no es una opción muy adecuada. La verdad esque siempre he pensado que yo no pertenezco a este juego, creo que en realidad, yo era una pieza del parchís, pero cuando nací se equivocaron de tablero y me pusieron en este por error…Aunque si lo miramos así, no hay mal que por bien no venga, puestos a elegir, prefiero que una torre me mire con recelo a ir por la vida comiéndome una y contándome veinte. En fin, esta visto que aunque las cosas sean difíciles, siempre podrían ser peor, así que creo que lo mejor es avanzar sin miedo, ya que a diferencia de las verdaderas piezas del ajedrez, aunque nos coman una y otra vez, tenemos la suerte de poder levantarnos y seguir adelante. Y en definitiva, si nos paramos a pensarlo, ¿Cuál es el verdadero objetivo de cualquier juego? ¿Ganar? No, eso es sólo una parte, el verdadero objetivo es JUGAR. Así que… Juguemos :)

--A veces me pregunto si realmente somos nosotros los que jugamos la partida, o es la partida la que juega con nosotros…--